Noticias Nacionales

Si vos querés, Larreta también

(Twitter: @jlespert)
(Twitter: @jlespert)

En las últimas semanas en la Ciudad de Buenos Aires sucedieron dos cosas: los porteños opositores al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta se organizaron a través de redes sociales y crearon un flashmob al ritmo de la cumbia que da título a esta nota e instalaron en la agenda la posibilidad de que la marea de votos que superó a Mauricio Macri y a María Eugenia Vidal el 11 de agosto también arrastre al jefe de Gobierno porteño. Y este, ni lento ni perezoso, selló un acuerdo con José Luis Espert a través del cual el economista liberal respalda su candidatura. Veamos de qué se trata.

En CABA el 11 de agosto Espert obtuvo 3,5% y no llevó candidato a jefe de Gobierno. Gómez Centurión sacó 1,2% y tampoco lo tuvo. La suma de ambos (casi 5%) explica por qué el alto porcentaje de voto en blanco en la categoría jefe de Gobierno (8,1%), 5 puntos más respecto a la de presidente (3,2%).

Según cómo se contarán los votos en octubre, con lo obtenido por Rodríguez Larreta en las PASO le alcanzaría para ser reelecto.

Es presumible que los votantes de Espert y Gómez Centurión no elegirán a ninguna de las otras tres opciones restantes para jefe de Gobierno que los porteños tendrán en octubre (Matías Lammens, Matías Tombolini o Gabriel Solano). Sin embargo, el problema para Rodríguez Larreta no son Espert ni Gómez Centurión sino Macri, quien podría hundirlo por debajo de los 50 puntos y llevarlo a un balotaje de final abierto, con resultados en la provincia de Buenos Aires y nacionales casi definidos y contrarios a un oficialismo que fue severamente castigado.

En la Ciudad, la imagen negativa de Macri, pero sobre todo la desaprobación de la gestión nacional, es mucho más alta que la de Larreta, que busca en el acuerdo con Espert un golpe de efecto que le permita eludir la segunda vuelta, porque sus votos –matemáticamente– no le aportan mucho.

El electorado porteño es complejo y sofisticado: desde que elige a su propio alcalde (1996) tuvo distintas etapas: Fernando de La Rúa, de signo contrario al gobierno nacional (Carlos Menem); un período y medio de Aníbal Ibarra (cercano al kirchnerismo nacional); y los 12 años del PRO, con Macri de signo distinto a CFK (2007–2015) pero con Larreta acoplado a la ola amarilla durante estos casi cuatro años.

El peligro del balotaje es que se reedite la calesita de 2015, cuando Martín Lousteau (ayer opositor, hoy oficialista) casi le arrebata la sortija al jefe porteño.

En las PASO, el PRO después de muchos años de predominio, perdió en tres comunas del sur de la Ciudad: la Comuna 4, la Comuna 8 y la Comuna 9. Es evidente que la economía fue la que primó a la hora de sufragar.

Para el peronismo, la Ciudad constituye un hueso duro de roer. En los últimos 14 años la hegemonizó el PRO, desde que Macri ganó la elección de medio término en 2005 y el peronismo logró su mejor performance en 2011, cuando al calor del 54% nacional de CFK, cosechó el 35% en la Capital Federal.

Desde la oposición se ilusionan al ritmo de "…si vos querés, Larreta también", y la realidad es que este tipo de expresiones artísticas y populares son necesarias para crear mística, indispensable para imponerse en una elección. El peronismo durante estos años le restó importancia a la Ciudad, y ahora, aprovechando la circunstancia, vislumbra la oportunidad de arrebatarle la conducción al PRO. La calle es un espacio fundamental de disputa política, no solo para protestar sino también para expresar alegría, y la cumbia de Sudor Marika es un reflejo de eso. El 27 de octubre veremos si además de necesario, será suficiente. Al menos para forzar una segunda vuelta.

El autor es licenciado en Ciencia Política (UBA) y analista político.

Publicaciones relacionadas

Cerrar