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¿A hablar se aprende hablando? Cuál es la mejor manera de fomentar la adquisición del lenguaje en los niños

Los chicos usan distintos recursos para comunicarse antes de poder usar palabras (Shutterstock)
Los chicos usan distintos recursos para comunicarse antes de poder usar palabras (Shutterstock)

"¿Ya habla? ¿Cuántos años tiene?", "¿A qué edad empezó a hablar?", "Mi hijo es vago, no quiere hablar".

Se sabe que cada persona es única e irrepetible. Y que en lo que al desarrollo de los niños se refiere, comparar nunca es una buena idea. Sin embargo, la edad en que un niño empieza a caminar, cuándo deja los pañales y cuándo dice sus primeras palabras son tópicos que se vuelven casi recurrentes siempre que haya dos o más madres con sus hijos en un mismo ámbito.

Ya sea en la cola del supermercado o en la sala de espera del pediatra, querer saber a qué edad el hijo del otro empezó a hacer tal o cual cosa parece una pregunta obligada. Pero, más allá de las habilidades del niño, ¿qué pueden hacer los padres para colaborar en esos procesos?

En el inicio del habla y la adquisición del lenguaje, mucho será lo que los adultos podrán hacer para facilitar la comunicación.

Estimular siempre el contacto visual así como las interacciones verbales y no verbales en los contextos cotidianos es una de las estrategias para incentivar la adquisición del lenguaje

En palabras de la presidenta de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), "el desarrollo infantil temprano es un derecho básico y hoy se toma como un indicador de la calidad de vida de las naciones".

"El bienestar de los niños trasciende su composición genética y está íntimamente relacionado con su entorno ambiental y familiar -dijo la médica pediatra Stella Maris Gil (MN 61299) a Infobae-. Una nutrición adecuada, un entorno afectivo y un estímulo de todos los sentidos desde temprana edad favorece un desarrollo pleno".

"El habla es un componente esencial de la comunicación entre los seres humanos, por lo que la mejor manera de fomentarla es siempre generando comunicación entre personas". Para el médico pediatra Nicolás Cacchiarelli (MN 103685), pro secretario del Comité de Crecimiento y Desarrollo de la SAP, "en esta época de abuso de pantallas, el diálogo y la lectura entre los niños y las madres, padres u otros cuidadores descendió y está demostrado que esto trae alteraciones en la adquisición del lenguaje, por eso uno de los consejos más importantes es desalentar el uso de pantallas en niños pequeños".

Las situaciones placenteras relacionadas con el juego dejan una impronta positiva en el desarrollo infantil (Shutterstock)
Las situaciones placenteras relacionadas con el juego dejan una impronta positiva en el desarrollo infantil (Shutterstock)

De hecho, desde la SAP, y en consonancia con otras sociedades pediátricas del mundo recomiendan que los niños menores de dos años no usen pantallas, a excepción de las videollamadas donde hay interacción e intercambio con el otro.

– ¿Hay alguna forma de incentivar la adquisición de vocabulario?

– La mejor forma es hablando con ellos, contarle lo que estamos haciendo, lo que vamos a hacer con ellos y responder siempre a sus intentos comunicativos. Y estimular siempre el contacto visual así como las interacciones verbales y no verbales en los contextos cotidianos.

Además, la lectura compartida es un excelente momento para fomentar el lenguaje y está demostrado que favorece el desarrollo de lenguaje, incrementa la atención auditiva sostenida, favorece el desarrollo de la creatividad, estimula el hábito de la lectura y posibilita al niño conectarse con sus emociones.

Para hablar, necesitamos principalmente que exista una audición normal, que no haya problemas en la interacción social y un aparato motor del habla normales

Los chicos usan distintos recursos para comunicarse antes de poder usar palabras. Marcan lo que quieren o lo que no quieren con gestos o señalándolo y la mejora manera de incentivar que esos gestos se transformen en palabras, es mostrándole que les entendimos y nombrar lo que ellos todavía no pueden nombrar. Es muy común que el adulto le diga que no le entiende, o le exija que nombre lo que quiere para dárselo, pero esto lo que genera es frustración, el niño hace un esfuerzo comunicativo que no alcanza y esto hace que disminuya la intención comunicativa. Por ejemplo, si señala el agua y uno entendió que está pidiendo eso, lo aconsejable es poner en palabras lo que él no pudo, en este caso sería "¿querés agua?", "tomá el agua", siempre hablando lento y pausado.

Es importante durante nuestra comunicación con los niños:

1- Favorecer el contacto visual.
2- Estar atentos a sus expresiones no verbales y verbales.
3- Nombrar los objetos que señala, mencionar las acciones que realiza sin exigir la repetición.
4- Esperar que tome su turno en las interacciones. Ser pacientes.
5- Realizar preguntas adecuadas a su nivel de desarrollo.

Contarles las actividades que se están realizando y mencionar los objetos que señala será de gran ayuda (Shutterstock)
Contarles las actividades que se están realizando y mencionar los objetos que señala será de gran ayuda (Shutterstock)

– ¿Qué hacer si el niño no se muestra motivado a hablar?

– Para hablar, necesitamos principalmente que exista una audición normal, que no haya problemas en la interacción social y un aparato motor del habla normales. Si un niño no habla debemos evaluar estas tres cosas con detenimiento para ver si se requiere alguna intervención.

– ¿Cómo diferenciar un niño con tiempos diferentes de uno con problemas en el habla? ¿A qué edad es "preocupante" que un niño no hable?

– En el desarrollo madurativo los niños tienen tiempos distintos, pero siempre dentro de un parámetro similar y con un patrón de progresión de adquisición de pautas característico.

Las preocupaciones aparecen cuando el niño no tiene intención comunicativa, reciprocidad comunicativa con el otro. Y en cuanto al habla, cuando las palabras no aparecen a edades estipuladas.

Los signos de alerta entonces varían según la edad del niño. Se podrían sintetizar como los más importantes los siguientes:

* A los 6 meses:

– No sigue con la mirada cuando el adulto señala y le pide que mire un objeto familiar

En el desarrollo madurativo los niños tienen tiempos distintos, pero siempre dentro de un parámetro similar (Shutterstock)
En el desarrollo madurativo los niños tienen tiempos distintos, pero siempre dentro de un parámetro similar (Shutterstock)

* A los 12 meses:

– No tiene atención conjunta en relación a un objeto o actividad
– No emplea gestos (señalar, hacer chau con la mano)
– No se observa anticipación ni risa compartida

* A los 15 meses:

– No lleva a cabo órdenes simples (dame, mostrame, etc)
– Retraso en las pautas de desarrollo de lenguaje
– No inicia un juego o rutina social

* A los 18 meses:

– No hay acción protodeclarativa (señalar y establecer contacto visual con el adulto con la única intención de dirigir su atención)

* A los 24 meses:

– No muestra interés por otros niños
– Ausencia de juego de ficción
– No dice frases espontáneas de dos palabras (no ecolálicas o repetitivas de frases ya armadas por el adulto)

Las preocupaciones deberían aparecer cuando el niño no tiene intención comunicativa, reciprocidad comunicativa con el otro

Como norma muy general es recomendable que si un niño que a los dos años no comienza a armar frases de dos palabras, por ejemplo "mamá agua" para pedir agua, sea valorado por el especialista.

– ¿Qué conviene hacer con las palabras "mal dichas"?
– Es normal que los niños no pronuncien bien las palabras cuando están aprendiendo. Lo aconsejable es que los adultos las pronunciemos correctamente pero sin marcar que ellos lo están haciendo mal ni corrigiéndolos.

Por ejemplo, si un chico señala un camión y dice "tamión", el adulto puede reforzar que le entendió y el nombre correcto con una afirmación del estilo "sí, qué lindo ese camión".

A los tres años uno tendría que poder tener un diálogo con un niño y entenderse mutuamente. Si las palabras mal dichas son tantas a esta edad que dificultan el entendimiento se debe consultar al pediatra.

La importancia de la lectura en el desarrollo del lenguaje

La lectura se presenta como una herramienta valiosa para orientar a las familias en el estímulo del desarrollo (Shutterstock)
La lectura se presenta como una herramienta valiosa para orientar a las familias en el estímulo del desarrollo (Shutterstock)

A través de "Invitemos a leer", el Programa de Promoción de la Lectura que la SAP puso en marcha en 2002, hacen énfasis en que "los primeros años de la vida son una etapa crítica donde tanto el estímulo adecuado como eventualmente el daño, tienen una gran amplificación en el futuro", en palabras de su director, el médico pediatra Osvaldo Blanco (MN 33976).

¿Por qué los pediatras asumirían la responsabilidad de promover la lectura? "Simplemente porque nuestra responsabilidad es cuidar la salud integral de los niños. Esa salud a la que todos tienen derecho por igual y que no significa solamente ausencia de enfermedad sino que en su sentido más amplio es el proceso que permite al niño la expresión de todo su potencial y su armónico desarrollo", destacó Blanco.

La lectura de cuentos llevada a cabo por padres o adultos significativos desde etapas tempranas de la vida, ejerce un fuerte impacto en el desarrollo intelectual y afectivo del niño

Para Gil, los pediatras comprometidos con este derecho tienen en la promoción de la lectura "una herramienta valiosa para orientar a las familias en el estímulo del desarrollo, no sólo del lenguaje, esquema y destreza corporal, sino en su imaginación, haciendo de ellos personas más creativas que se atrevan a soñar".

Múltiples investigaciones provenientes de distintas disciplinas aseguran que la lectura de cuentos llevada a cabo por padres o adultos significativos desde etapas tempranas de la vida, ejerce un fuerte impacto en el desarrollo intelectual y afectivo del niño.

Los primeros años de la vida son una etapa crítica en la que tanto el estímulo adecuado como el negativo tienen una gran amplificación en el futuro (Shutterstock)
Los primeros años de la vida son una etapa crítica en la que tanto el estímulo adecuado como el negativo tienen una gran amplificación en el futuro (Shutterstock)

"Así como las experiencias adversas, como la pobreza extrema, carencia afectiva, maltrato o abuso, experiencias traumáticas, etc. suelen dejar secuelas en el cerebro de un niño, sabemos que el afecto, contención, alimentación y cuidados en general, junto con situaciones placenteras relacionadas con el juego y la lectura compartidas, dejan una impronta fuertemente positiva que perdurará por el resto de la vida incrementando su salud integral", sostuvo Blanco, quien descató: "Sabemos que la lectura de cuentos incrementa, entre otras cosas el desarrollo cerebral, el desarrollo psicológico, el desarrollo del lenguaje, el desarrollo de la creatividad e imaginación, el acceso a la cultura, la capacidad de aprender, comprender y adquirir conocimientos".

El objetivo de esta propuesta no es que los niños aprendan antes o más rápido a leer, sino que establezcan un vínculo con la lectura y los libros asociado a los afectos, la curiosidad y el goce del descubrimiento compartido.

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