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CFK y Moyano: las dos caras de una misma moneda

Ahora están juntos porque se necesitan mutuamente, pero en el fondo se desprecian. Tuvieron una pelea a los gritos en el año 2010, cuando Néstor todavía vivía. El la acusó de "chorra" y Ella le descerrajó: "Buchón de la dictadura". A pesar de la falta de química, comparten los mismos temores y utilizan métodos muy parecidos. El miedo mayor de ambos es que sus hijos sean privados de la libertad. Pablo, en el caso de Hugo Moyano. Florencia, en el caso de Cristina Fernández.

Los métodos están a la vista. El sindicalista trató de obstruir los allanamientos ordenados por la justicia al sindicato y la obra social, con la excusa de que se interrumpían las prestaciones de Salud. Hace pocas horas, transformó la sede de la Federación en un acto político a cielo abierto. Ocupó la vía pública y amenazó al Gobierno, al fiscal federal Sebastián Scalera, y por carácter transitivo a toda la sociedad, al advertir: "Si nos quieren meter presos que lo digan, pero que luego se atengan a las consecuencias". Por si eso fuera poco, una vez terminados los allanamientos, Moyano, como si fuera el secretario del juzgado o la fiscalía, dictaminó que el resultado había sido "negativo".

La manera de presentar Sinceramente, el libro de Cristina, no parece tan diferente. No lo hará como lo vienen haciendo, desde 1975, cuando se inauguró la Feria Internacional del libro de Buenos Aires, autores como Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Paul Auster o el escrito sudafricano y Premio Nobel 2003 John Maxwell Coetzze, para elegir algunos, al azar. Lo hará bajo la seguridad de la guardia pretoriana de los chicos grandes de La Cámpora. La presentación de su libro implicará cortes de calles. No permitirá que los medios de comunicación críticos e independientes cubran el acto. Tendrá el monopolio de una suerte de cadena nacional privada y los medios y periodistas que quieran reproducirlo no podrán hacerlo desde sus propios dispositivos.

Tampoco habrá un momento, un espacio y un lugar para que la ex presidenta dé una conferencia de prensa o responda preguntas no condicionadas. Ayer, el ex vicepresidente y senador nacional Julio Cobos responsabilizó a parte del periodismo por la enorme expectativa que viene generando la presentación del libro. "Son ustedes los que ayudan a que no se hable de otra cosa", argumentó. Parece que Cobos hubiera preferido que se lo ignorara. Sin embargo, muchos analistas pensamos lo contrario. Es decir: que hay que prestarle mucha atención; que hay que leerlo completo e interpretar lo que sería capaz de hacer con la Argentina si ganara las elecciones y retornara al poder. El mismo argumento vale para el acto público de mañana, incluida la responsabilidad que le cabe a los organizadores de la Feria del Libro.

¿Por qué una ex presidente debería usar una feria de todos como si fuera un recinto de su propiedad? ¿Por qué debería ser normal que tuviera su propia seguridad militante y que se armara un corralito, tal como se lo montó en Comodoro Py cuando asistió a su primera indagatoria, si después de todo es una ciudadana como cualquier otra? ¿Por qué Moyano administra al sindicato, la obra social, el club independiente y la mutual de camioneros como si fuera su dueño? ¿Por qué Cristina se maneja como si todavía poseyera la suma del poder público? Porque representan las dos caras de una misma moneda. Una cultura política que pertenece al pasado, que desprecia el sistema democrático y que utiliza el espacio público como si fuera el patio o el jardín de su casa.

* Editorial leído por Luis Majul en el comienzo de su programa La Tarde en CNN Radio

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