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El dólar sigue en declive: el tipo de cambio en términos reales es el más bajo en once meses

Guido Sandleris (centro), presidente del BCRA (Manuel Cortina)
Guido Sandleris (centro), presidente del BCRA (Manuel Cortina)

A partir de octubre del año pasado, el Ministerio de Hacienda y el Banco Central instaron a un ajuste de políticas frente a un dólar y una inflación que se disparaban.

En el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, se contó con el respaldo de divisas para afrontar los pagos de deuda y apuntalar las reservas, mientras que se llevaron las tasas al nivel más alto desde la crisis de 2002 para desalentar la demanda de divisas.

Desde octubre está vigente el compromiso del BCRA de fijar la Base Monetaria en torno a 1,3 billón de pesos, con lo que se apagó uno de los principales "motores" de la inflación, la emisión de pesos. A partir de abril se estableció el congelamiento de tarifas, para desactivar otro de esos impulsores del aumento de precios.

En nueve meses y medio el Central cumplió con su meta de Base Monetaria, que creció apenas 8,2% desde los $1.249.657 millones ($1,25 billón) del cierre de septiembre de 2018 a los $1.353.000 millones ($1,35 billón) del último promedio acumulado del mes.

En el mismo período, el precio del dólar aumentó solo 0,8%, desde los $41,25 mayorista del 28 de septiembre a los $41,60 del viernes último. La inflación, que tiene su inercia propia y reacciona con rezago de meses a la instrumentación de las medidas que actúan sobre las variables monetarias, acumuló en poco menos de diez meses cerca de 37 por ciento.

Por ese motivo, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que calcula el Banco Central descendió desde el máximo de la administración de Macri, de 142 unidades el 28 de septiembre -es decir un 42% más alto que la "Base 100" del 17 de diciembre de 2015, cuando se eliminó el control de cambios o "cepo"- al 107 unidades del 11 de julio pasado.

Asimismo, el ITCRM se sitúa en el nivel más bajo desde el 10 de agosto del año pasado, once meses atrás.

El ITCRM permite observar que no hay necesariamente "atraso" cambiario, pues este tipo de cambio calculado en base a una canasta de monedas de referencia, la de los principales socios comerciales, y la inflación de esos mercados, es hoy un 7% más alto que a la salida del "cepo".

Pero a la vez queda claro que se erosionó muy rápido la "competitividad" cambiaria obtenida por la devaluación del año pasado, que empujó a una extendida recesión económica.

Mantener estabilizado el dólar tiene su costo “cuasi fiscal” en la emisión de deuda del BCRA para incentivar los plazos fijos

En el mismo sentido, el Gobierno puede atribuirse en los meses recientes una notable estabilidad cambiaria y una incipiente desaceleración inflacionaria. Pero esta mejora, oportuna en tiempos electorales, tiene un alto costo, que puede advertirse en el balance del Banco Central.

Desde que la autoridad monetaria utiliza a las letras de Liquidez (LELIQ) como instrumento de regulación monetaria, este stock de deuda creció en forma exponencial.

Con tasas promedio de 60% anual desde octubre, más efectivas para frenar al dólar que a la inflación, el stock de Letras aumentó de $773.432 millones ($432.851 millones de LELIQ más $340.581 millones remanentes de LEBAC) a $1.241.147 millones, un 60,5% o 467.715 millones de pesos.

En el mismo sentido, el pago de intereses de las LELIQ, que a diferencia de las LEBAC solo pueden ser suscriptas por los bancos, asciende desde octubre a 404.100 millones de pesos.

Los bancos que toman LELIQ del BCRA no obtienen un beneficio pleno y directo de estas colocaciones, pues, básicamente, pagan con estos fondos los intereses por los depósitos de ahorristas.

Los plazos fijos en pesos del sector privado ascendían a $785.254 millones el 28 de septiembre, mientras que al 11 de julio contabilizaban $1.221.201 millones, ambos montos comparables con el stock de Letras del BCRA en dichas fechas.

El stock de plazos fijos creció en nueve meses y medio unos $435.947 millones, un monto similar al aumento del stock de LELIQ y algo mayor al del pago de intereses de las Letras, lo que refleja en buena medida que el BCRA está financiando con emisión de deuda los rendimientos recientemente obtenidos por los particulares con sus colocaciones a plazo en las entidades financieras.

Este objetivo -que los pesos queden depositados en los bancos y no se vayan a demanda de dólares– quedó explicitado por la autoridad monetaria, que presionó para que las altas tasas de LELIQ fueran transmitidas a los rendimientos de plazos fijos. Para que haya más competitividad en el sector impulsó la modalidad de los plazos fijos para no clientes, que permite a los usuarios elegir el banco que les ofrezca una mejor tasa.

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