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Crisis, asesinatos e impunidad: 10 «estallidos» argentinos que conmocionaron a la sociedad en nuestra historia reciente

Narrar la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, reconstruir la presidencia efímera de Adolfo Rodríguez Saá, desmenuzar los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, rememorar el repudio colectivo tras la habilitación de la Corte Suprema al 2 x 1 a genocidas, recuperar la voluntad de Néstor Kirchner de declarar la inconstitucionalidad de las llamadas leyes de la impunidad, analizar el crimen del Oso Cisneros y la toma de la comisaría 24, relatar el asesinato de Carlos Soria, estudiar la cobertura policial y mediática del caso Pomar, desenrollar las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, y pensar una ucronía sobre el primer kirchnerismo. Son diez episodios que no pretenden ser una síntesis de la historia argentina moderna. El decálogo, sin embargo, puede servir de ilustración de la atmósfera política y social de un país que divide el siglo XXI en estallidos.

Mario Wainfeld es el autor de Estallidos argentinos, un libro que, como él persiste en señalar, no resume la historia argentina, aunque su itinerario lo cuestione. Los diez sucesos edifican la idea de una sociedad dispuesta a intervenir e interpelan las formas políticas de un país. En su relato, organizado como si fuesen crónicas policiales o novelas negras, la Argentina es rescatada con frecuencia por un pueblo que percibe cómo el orden político la conduce hacia el abismo.

"La movilización popular -dijo el autor en una analogía que no había procesado ni ensayado- tiene el efecto que cumplen en materia geográfica el mar y los lagos: atemperan. Suben la temperatura cuando está baja y la bajan cuando está alta. Sirven un poco para moderar el clima".

“Estallidos argentinos. Cuando se desbarata el vago orden en que vivimos” es el segundo libro del periodista, abogado, docente y escritor (Santiago Saferstein)
“Estallidos argentinos. Cuando se desbarata el vago orden en que vivimos” es el segundo libro del periodista, abogado, docente y escritor (Santiago Saferstein)

El clima social es un común denominador en los sucesos que aborda el periodista, abogado, docente y escritor. Los episodios, que son diez y podrían ser sesenta, son significativos y describen lo que fueron las últimas dos décadas del escenario sociopolítico del país. "Se me ocurrió escribir crónicas de episodios del siglo XXI, episodios que yo cubrí o seguí desde el diario (es editor y analista político en Página 12) con una nueva perspectiva: por un lado el paso del tiempo y por el otro la circunstancia de que muchos de los episodios que cubre el periodista, lo hace sin saber su desenlace. Algunos, no todos, siguen vigentes o pendientes de decisiones como los casos Maldonado o Nahuel. Por ejemplo: cuando asesinaron Kosteki y Santillán, sabíamos que era muy grave, pero no sabíamos que Duhalde iba a renunciar".

– ¿Por qué estos diez y no otros?

– Me gustaría decir que no es caprichoso pero es discrecional. Son episodios muy significativos, si los menciono nadie podría decir que no fueron importantes. ¿Por qué los elegí? En parte, porque me interesaron mucho en su momento, porque me parece que cada uno de ellos refleja dos o tres ejes que me interesan mucho analizar: el rol de los medios, la violencia institucional, el peso de las fuerzas de seguridad, los roles de los gobernantes. Cada uno a su modo implica varias de estas cuestiones.

“Uno de los casos excelsos de participación directa es el 2 x 1 de la Corte a los represores que suscita una reacción colectiva y una modificación de un fallo. Un caso único en Argentina y muy peculiar en el mundo”

Wainfeld no estableció un hilo conductor entre cada capítulo. Distingue, no obstante, semejanzas en la naturaleza de cada episodio que de alguna manera los vincula o conecta: "Hay cuestiones que se repiten. La violencia de las fuerzas de seguridad, la capacidad de movilización de los argentinos, la participación, la acción directa y el peso de la acción directa en la vida cotidiana, el rol de los medios: cómo los medios crean realidades y no solo las reflejan, cómo intervienen, cómo distorsionan o cómo ayudan a esclarecer hechos tremendos. Hay mucha puja en todo el relato. La historia de un sistema democrático es una historia de tensiones: hay tensiones entre los movimientos de derechos humanos y los manifestantes versus las fuerzas de seguridad, hay tensiones internas en el periodismo, hay tensiones internas en las fuerzas políticas".

El auto en el que viajaba la familia Pomar hallado a la vera de la ruta 31. Los cuatro integrantes del grupo familiar fueron encontrados muertos luego de que se tejieran hipótesis disparatadas: desde una huida por problemas económicos hasta que el padre había matado a su esposa y sus dos hijas y se había suicidado (NA)
El auto en el que viajaba la familia Pomar hallado a la vera de la ruta 31. Los cuatro integrantes del grupo familiar fueron encontrados muertos luego de que se tejieran hipótesis disparatadas: desde una huida por problemas económicos hasta que el padre había matado a su esposa y sus dos hijas y se había suicidado (NA)

– ¿Cómo te posicionaste ante cada caso? Porque algunos de ellos son particularmente polémicos.

– Todos estos casos lo viví con mucho interés. Pero mi interés no es académico. Yo soy periodista: mi interés está en los hechos y mi interés es político. Yo frente a los hechos no tengo una posición aséptica o neutral. Tengo posiciones frente a determinadas cosas. Cuando un policía mata a una persona en la calle yo tengo una posición. Cuando muere Rafael Nahuel por un balazo de la prefectura en la espalda yo tengo una posición. Esa posición, por supuesto, merece revisarse y merece averiguar si efectivamente le pegaron un balazo, en qué circunstancias ocurrió. Pero yo tengo una posición. ¿Cómo me vinculé con todos los hechos? Tratando de leerlos atendiendo muchas fuentes y muchas miradas. Lo último que hice es releer a Wainfeld. Tengo decenas de artículos sobre muchísimos temas. Yo puedo ser una fuente secundaria de mi libro, ¿por qué no? Pero traté de apartarme de mi primera visión y buscar: hablé con fuentes primarias, hablé con testigos, hablé con protagonistas, hablé con gente con la que tengo discrepancias importantes. Fue un orgullo para mí haber hablado con figuras políticas con las que tuve y tengo discrepancias políticas, y con quienes sabían que en el abordaje de los hechos yo no los iba a dejar como héroes. Sin embargo, me recibieron con mucha franqueza. Charlamos, me pasaron muchos datos. Y yo traté de ser muy respetuoso con lo que ellos decían. No para darles la razón, pero sí para contar su versión.

La madrugada del 25 de noviembre de 2017, en el territorio considerado sagrado por la comunidad mapuche de Villa Mascardi, el joven Rafael Nahuel, de 22 años, recibió un tiro en su espalada (Euge Neme)
La madrugada del 25 de noviembre de 2017, en el territorio considerado sagrado por la comunidad mapuche de Villa Mascardi, el joven Rafael Nahuel, de 22 años, recibió un tiro en su espalada (Euge Neme)

– ¿Y qué es lo que tratás de contar?

– ¿Cuándo se cristalizó la historia que realmente ocurrió? ¿Qué decisión se pudo tomar para evitar lo que pasó? Hablemos de Kostekii y Santillán ¿Por qué Eduardo Duhalde, por ejemplo, que era sabedor que si reprimía estaba muy en riesgo su presidencia porque lo había aprendido nada menos que de su antecesor unos meses antes, habilitó las condiciones para que hubiera una represión brutal en la movilización de junio de 2002? ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué personas tan inteligentes como los presidentes, que lo son, que tienen tanto interés en que les vaya bien más que nadie, que quieren conservar su poder y que entienden bastante lo que pasa cometen tales errores? Seguramente las respuesta son hipotéticas, son tentativas. Con un arsenal de datos e interpretaciones tal vez oriente a que el lector o la lectora forme su propia tesis.

Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por la Policía Bonaerense el 26 de junio de 2002 en la denominada Masacre de Avellaneda. Los jóvenes de 21 y 25 años militaban cuando murieron en medio de una represión mientras protestaban en reclamo de planes sociales
Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por la Policía Bonaerense el 26 de junio de 2002 en la denominada Masacre de Avellaneda. Los jóvenes de 21 y 25 años militaban cuando murieron en medio de una represión mientras protestaban en reclamo de planes sociales

– ¿Cuánto del sentimiento nacional encontrás en estos sucesos?

– Esos episodios son la Argentina. La Argentina es eso: una política súper vertiginosa donde la acción directa, la movilización popular tiene un rol muy importante. Hablo de crímenes de Estado, todos de militantes populares. Y varios, Kosteki, Santillán, Maldonado, Nahuel, son de participación masiva y popular en espacio público. La respuesta social al 2×1 es una movilización. Eso es el ADN argentino. La capacidad de movilización de la sociedad argentina es altísima. En general, las movilizaciones, en promedio a lo largo de su historia y mucho más desde 1983 para acá, son enormemente pacíficas. No hay violencia, no hay brutalidad, no hay salvajismo, no hay crímenes. No hay mucho chaleco amarillo. Y a la vez son, comparativamente con las europeas, muy creativas. Se salta distinto, se canta; las pancartas. Hay un lenguaje distinto que viene de muchos lugares, del folclore, de los recitales, pero que en cualquier caso aparecen. Y obtienen bastante resultados, a su modo. Desde el 17 de octubre del '45, las Madres de Plaza de Mayo, pasando por las movilizaciones docentes durante la democracia, llegando a las movilizaciones de mujeres recientes. De ninguna de éstas hablo en mi libro y muchas podrían estar. Tienen una enorme capacidad de influir en la política, son pacíficas y son muy masivas. En este momento hay un tópico en la Argentina: ¿cuántas personas estarían defendiendo a Cristina si atravesara la misma situación de Lula? Seguramente muchas más, pensamos todos.

El diciembre negro de la historia argentina. El primer episodio que da origen al resto de los estallidos nacionales del siglo XXI sucedió en el marco de la mayor crisis económica del país. En las protestas del 19 y 20 de diciembre murieron 39 personas víctimas de represión (NA)
El diciembre negro de la historia argentina. El primer episodio que da origen al resto de los estallidos nacionales del siglo XXI sucedió en el marco de la mayor crisis económica del país. En las protestas del 19 y 20 de diciembre murieron 39 personas víctimas de represión (NA)

Wainfeld recita diez circunstancias críticas de la historia argentina reciente que también pueden entenderse como encrucijadas o situaciones límites. En su análisis, entiende que estos estallidos, aunque frecuentes y eficaces, no fueron programados. El autor considera que la sociedad argentina no promueve los estallidos "precisamente porque hay mucha defensa de intereses cotidianamente".

Cita, en su narración, un concepto del escritor, ensayista y crítico literario argentino Ricardo Piglia: "Cuenta que un personaje, que es un alterego suyo, va por una calle de Estados Unidos y ve a una persona hablando en un acto en el cual no hay nadie, está parado hablando solo. Piglia dice que es relativamente común que eso suceda porque en los Estados Unidos todo es individual, no hay mediaciones, no hay sindicatos, no hay organizaciones sociales. Cualquier persona que tenga un problema lo que tiene que hacer es arreglársela solo. Como muy a menudo no puede, entonces se para en una terraza o va a una escuela y mata a cincuenta estadounidenses. Dice, entonces, que a este país le faltaría un poquito de peronismo, que haya sindicatos y procesos de intermediación para que pueda encontrar una persona que defienda sus derechos y tal vez así habría menos violencia. Piglia ironiza -no del todo: también editorializa-".

“Lo que me gustaría creer es que en mi texto los hechos se defienden y son veraces en un 95 por ciento, y el resto me equivoqué,  no lo hice de mala fe. Mis análisis y las conclusiones que se sacan se pueden diferenciar de los hechos”, dijo el autor (Santiago Saferstein)
“Lo que me gustaría creer es que en mi texto los hechos se defienden y son veraces en un 95 por ciento, y el resto me equivoqué, no lo hice de mala fe. Mis análisis y las conclusiones que se sacan se pueden diferenciar de los hechos”, dijo el autor (Santiago Saferstein)

Wainfeld lo cita porque comparte su reflexión. Se pregunta: "¿por qué en la Argentina no hay tanta violencia?". Y se responde: "Tal vez porque hay muchas instancias de negociación. El gobierno de Mauricio Macri, que yo creo que ha sido muy agresivo con todo lo que es la trama de organizaciones sociales, tuvo la astucia al principio y después la resignación de aceptar que en la Argentina hay sindicatos contra los que no se puede pelear, hay paritarias que puede distorsionar o asfixiar pero que debe respetar, y hay organizaciones sociales con las que hay que articular. ¿Por qué no se producen estos estallidos? Porque esta es una sociedad no violenta en materia política. En estos momentos es muy cruel la sociedad en sus conductas cotidianas. Me parece que hay una desviación de violencia en tonterías que a veces cuestan muchos daños".

Una multitud copó las calles el 10 de mayo de 2017 para manifestarse en contra del fallo de la Corte Suprema que le había otorgado el beneficio del 2 x 1 a Luis Muiña, un genocida condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad. Meses después, la misma Corte revocó su polémica decisión en virtud del repudio masivo (Adrián Escandar)
Una multitud copó las calles el 10 de mayo de 2017 para manifestarse en contra del fallo de la Corte Suprema que le había otorgado el beneficio del 2 x 1 a Luis Muiña, un genocida condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad. Meses después, la misma Corte revocó su polémica decisión en virtud del repudio masivo (Adrián Escandar)

El autor del libro, que sugiere diez episodios significativos en un espacio temporal inferior a veinte años, interpreta que la sociedad argentina no es un colectivo proclive a estallar justamente por sus incontables instancias de diálogo y oportunidades para convenir un pacto. Cuando el abismo es inminente, interviene la movilización popular, que según la noción no ensayada de Mario Wainfeld sirve para atemperar el clima o resetear la dinámica de un país.

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