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La incongruencia es total en la 4T de López Obrador

(Pedro PARDO / AFP)
(Pedro PARDO / AFP)

De entrada partamos de que no ha habido día en que no nos veamos con la necesidad de no solamente no reducir, sino de hecho incrementar la lista de temas criticables. No es para menos si de hecho cada conferencia mañanera se traduce en un detonar problemas nuevos y perder el tiempo frente a los reales retos que no reciben atención.

En cuanto al diagnóstico de los grandes males del país, es decir, corrupción, impunidad, inseguridad e injusticia, nadie duda de su procedencia y urgencia (como lo siguen teniendo ahora mismo). Lo malo es que en los hechos no solamente no hemos visto que se haga algo por realmente entrar de lleno a sus causas, sino que incluso se están empeorando.

Un análisis puntual de lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha venido realizando no resulta en que las raíces de los problemas se estén atacando. Y es que en lugar de combatir la corrupción, hemos visto como se solapa y perpetúa. Si no me creen, entonces que alguien me explique como es posible que ante el escandaloso sistema de sustracción de recursos de la dupla Videgaray-Peña Nieto (en ese orden por diseño e implementación), la respuesta del gobierno de AMLO sea que no se tocará a nadie del pasado ni con el pétalo de una denuncia. Y por si esto fuera poco, ya en su 4T lo que reina es la opacidad con un escandaloso 74% de compras por adjudicación directa. La incongruencia es total.

En cuanto a separación de poderes y de funciones, AMLO ha realizado una campaña permanente de concentrar todo. Superdelegados, designación de personas incondicionales en órganos regulatorios, destitución de funcionarios no afines, y en forma reciente el intento de controlar el máximo tribunal con un incremento en el número de ministros.

En temas de seguridad no hay avances. La apuesta por la Guardia Nacional más allá de nuevos uniformes, es en los hechos una apuesta por militarizar aún más la seguridad pública, como si la evidencia contumaz de cómo no ha funcionado esta estrategia por más de 12 años no fuera suficiente y ahora peor con rango constitucional. Tal parece que no aprendemos de los errores en que sin entrar a profesionalizar nuestras policías civiles y hacer que funcionen con las fiscalías en el marco del sistema penal acusatorio, no será factible revertir las cifras de violencia que nos siguen inundando (y que como se le ha hecho ver a AMLO, 2019 será el año más violento).

En cuanto a la economía solamente hemos visto demagogia y desatinos. La inoportuna, absurda e incongruente cancelación del aeropuerto de Texcoco sigue siendo la enorme lápida que ha sepultado cualquier esperanza de crecimiento de la economía. Sumemos a este enorme desatino las inviables e ilegales propuestas como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas y el resultado es muy negativo.

Es por todo lo anterior que no vemos nada mal el sonar las señales de alarma ante los enormes nubarrones que se ciernen sobre el país. El no hacerlo sería irresponsable, como subirse en un vehículo que lo conduce un novato a alta velocidad y pensar que nada va a pasar. Así es que no pensamos en lo absoluto que estemos exagerando.

Ante las posibles consecuencias es mejor llamar la atención ante la contundencia de la mala evidencia que despertarnos sabiendo que han generado un daño irreparable o pérdida total. Lo irresponsable es pensar que AMLO puede desafiar el sentido común y que nada malo va a pasar.

Juan Francisco Torres Landa R. es Secretario General de México Unido Contra la Delincuencia

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